Marie Curie la lía parda sobre un gato
Marie Curie
Una científica, literalmente, brillante.

Marie Curie es más lista que la de la scooter de Glovo en un atasco. Su cerebro funciona igual: encuentra atajos. Así que va rapidísimo. Cuando tú empiezas a calcular, ella ya tiene respuesta. De ahí que interrumpa al hablar el 99,9% de las veces.
No sólo se fía del método científico, también se deja llevar por sus intuiciones y corazonadas. Es terrenal y apasionada. De vez en cuando sale del laboratorio a pedalear, para airear la cabeza. Otras, sale a buscar un buen match, para airear otras partes.

Marie Curie tomándose un copazo

Se quedó tocada por el radio. Tanto, que cuando estornuda se le transparenta el esqueleto como si fuera una radiografía. No tiene nada que esconder. Es directa, no se anda con fisuras… nucleares. Y es que, a menudo, sus palabras caen como bombas, debido a que SIEMPRE dice la verdad, por mal que esta suene.

Testaruda, obstinada y con un sentido del humor muy pero que muy particular, que sólo entienden otros nominados a Premio Nobel, Curie se maneja por el ciberespacio como un bulo en WhatsApp. De hecho, su nuevo hobby es desmontar conspiranoias. No hay fake news o postverdad que se le resista. A los reptilianos y terraplanistas, los tiene fritos.

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Marie Curie con un cabreo de mil demonios