Mary Fields
Una imponente cow”boy” de metro ochenta y noventa kilos. Fuerte, valerosa y con un corazón tan grande como ella, Mary Fields, no conoció otra cosa que el trabajo duro. Nació esclava y, tras la guerra, trabajó en un barco que surcaba el Misisipi. Sirvió en un convento donde llegó a capataz, aunque fue expulsada por blasfemar y amonestar disparando a un subordinado. Montó una taberna que fue a la quiebra por dar de cenar gratis a los pobres. A sus 60 años, se convirtió en la primera mujer afroamericana que trabajó como cartera postal en EEUU.
Es la guardiana y protectora de Pink Noise, tanto por su fuerza como su gran capacidad de ofrecer afecto y cariño. Sabe que los gatos son el enemigo, que están aniquilando a todos los de su especie, pero, su corazón compasivo, no ha podido evitar adoptar a uno que, indefenso y perdido, oculta al grupo como su mayor secreto. Acostumbrada a las llanuras inhóspitas, a los bandidos y a los indios, Internet le parece un lugar idílico, ¿qué mal podría hacerle el tuit de un hater? Los hashtag ni siquiera llevan balas… Si alguien la insulta con MAYÚSCULAS, ella pega un puñetazo a la pantalla, y las letras se achican.
Este nuevo mundo es mil veces mejor que el lejano Oeste. Aquí hasta se puede plantear cosas que no se imaginaba, como su identidad de género. Lo único que no le convence es no poder fumar en ningún lado y que le sustituyan el whisky por un smoothie detox, que sabe alfalfa. Ni su burra Mose lo quiere.