Ching Shih

Nombre completo Zheng Shi
Lugar de nacimiento Shi Yang
Fecha de nacimiento 1775
Ocupación Pirata
Grabado de Ching Shih, la legendaria pirata. Fuente: Wikipedia.
Grabado de Ching Shih, la legendaria pirata. Fuente: Wikipedia.

Ching Shih fue una de las piratas más poderosas y temidas de la historia. Nacida en China en el siglo XVIII, ascendió al poder tras casarse con un influyente pirata. Con una inteligencia estratégica dominó los mares de China, desafiando al imperio. Su flota, compuesta por miles de piratas, aterrorizó las rutas marítimas comerciales de la zona. A pesar de su ferocidad, estableció un código de conducta entre sus subordinados, logrando un orden inusual en el mundo de la piratería. Jamás fue apresada, es más, negoció el cese de sus actividades y las de sus hombres directamente con el imperio, y acabó sus días tranquilamente regentando una casa de apuestas y un burdel.

Nacida en la provincia de Cantón algún día de 1775, Ching Shih empezó a proferir engaños y hurtos con el fin de sobrevivir hasta que entró a formar parte de un burdel flotante, donde destacaba, no sólo por su belleza, si no por su altura, realmente inusual para la época. Allí, conocería a Zheng Yi, un temible y poderoso pirata que, cautivado por su belleza, la secuestró con el fin de convertirla en su esposa. Sin embargo, Ching Shih demostró ser una mujer de carácter indomable. En un giro inesperado, exigió a su futuro esposo, algo impensable para su época: compartir el mando de su flota pirata y el botín obtenido de sus incursiones a partes iguales. Esta audaz propuesta, que desafiaba las normas sociales y de género de la época, no sólo sorprendió a Zheng Yi, sino que marcó el inicio de una alianza que transformaría el curso de la historia de la piratería.

Ilustración de piratas del libro 'History of Pirates of all Nations' (1836).
Ilustración de piratas del libro 'History of Pirates of all Nations' (1836).

Los piratas se dedicaron primero a saquear los pueblos que estaban situados en la costa, y después a atacar barcos de las rutas comerciales, cargados de mercancías y dinero. La flota pirata pasó de estar formada por unos doscientos barcos a convertirse, gracias a múltiples alianzas, en un auténtico ejército de mil quinientas naves. La pareja formada por Ching Shih y Zheng Yi diseñó un plan perfecto que consistía en unir a todos los piratas de la zona en una especie de consorcio, eliminando así a la competencia y optimizando los beneficios. Aquel ejército no tenía rival, pero en 1807, Zheng Yi encontró la muerte a los cuarenta y dos años. Unos dicen que fue envenenado, otros que víctima de un tsunami, otros que cayó por la borda… El caso es que Ching Shih para no perder el poder, se casó con el hijo adoptivo de su marido y legítimo heredero de su mando. Así, Ching Pao pasó a ser el jefe directo de las tropas, mientras que ella se dedicaba a los acuerdos comerciales y las alianzas.

Su flota se expandió exponencialmente, llegando a controlar rutas comerciales clave y atemorizando a imperios enteros, que abarcaban desde Corea hasta la costa de Malasia y no se movía un sólo barco sin que la armada de Madame Ching, como era conocida, lo supiese y controlase. Así, llegó a comandar 70.000 hombres y unos 2.000 barcos. Bajo su mando, se estableció un código marítimo riguroso, con leyes severas que garantizaban el orden y la disciplina. La piratería, lejos de ser una actividad caótica, se regía por normas estrictas que protegían a las víctimas, como la prohibición de violar a mujeres cautivas y la obligación de tratar a las esposas con respeto. Además, se instauró un sistema de reparto equitativo del botín y se castigaba con la muerte los robos internos.

Dibujo de una batalla con piratas de la época. Fuente: Wikipedia.
Dibujo de una batalla con piratas de la época. Fuente: Wikipedia.

La audacia de Ching Shih y su flota había puesto en jaque al poderoso Imperio Chino. El emperador, furioso ante tal desafío, envió a su armada para sofocar a la coalición pirata. Pero, la flota imperial sufrió una humillante derrota, lo que les obligó a recurrir a potencias extranjeras como Inglaterra y Portugal para ayudarlos. A pesar de los esfuerzos combinados, Ching Shih y su flota demostraron ser invencibles. Batalla tras batalla, la emperatriz pirata salía victoriosa, consolidando su leyenda y dejando en evidencia la ineficacia de sus enemigos. Ante tal situación, el Imperio no tuvo más opción que ofrecer una amnistía a Ching Shih. La pirata, fiel a su código, rechazó inicialmente la oferta, pero más adelante negoció un indulto colectivo para toda su flota. De esta manera, Ching Shih aseguró la seguridad de sus seguidores y puso fin a su reinado como emperatriz pirata. Ya retirada, Ching Shih disfrutó de los frutos de sus conquistas, estableciendo un burdel y una casa de apuestas. Allí, rodeada de lujos, murió pacíficamente a los 69 años, dejando tras de sí una leyenda que perdura hasta nuestros días.

Ching Shih con todo su power

La nueva Ching Shih, como las armas que tan bien maneja, tiene doble cara. Una muy felina: negociadora, complaciente y afable; y otra, despiadada, cruel e irascible. Por eso entiende tan bien a los gatos y puede anticiparse a sus maniobras.

Temida por su astucia, su estrategia y su mano de acero, con esta resurrección, tiene un puntito más cachondo. Le sigue encantando emborracharse, pero ya no canta en las cubiertas de los barcos, ahora prefiere hacerlo en el Sing Star, donde también es la puta jefa.

Y, aunque más calmada, Ching Shih, no ha perdido su alma de pirata. Domina el u-Torrent. Al punto de ser un poco diógenes. Se descarga todo lo que pilla y lo tiene todo apilado de cualquier manera por ahí. Ha empezado un curso de e-learning: “Cómo ser hacker profesional en dos semanas” porque le han dicho que hay enterrados tesoros encriptados de bitcoins, lo cual ha destapado su innata y lujuriosa avaricia.

Lo que sí piensa hacer un día de estos, es poner la bandera rosa de PINK NOISE a su barco y navegar por la fibra óptica hacia la deep web, donde le han dicho que se acaba el mundo.